Líneas de luz que emergen de una pureza absoluta. Esta serie de fotografía abstracta explora la unidad de la existencia, donde no existe distinción entre luz, vacío y realidad última. Representa el instante en que la estructura se revela no como algo opuesto a la nada, sino como la forma misma del infinito; una afirmación de que todo lo que percibimos es, en esencia, la misma sustancia indivisible.